Ocurrió, además, que esos deseos son recíprocos y Roque Santa Cruz se movió como pez en el agua en su primer día como futbolista verdiblanco. Unas 6.000 almas abarrotaron la grada de Preferencia, deseosa de ver cómo el paraguayo daba sus primeras patadas al balón y, micrófono en ristre, las hacía cómplices de un "Mucho Betis" que cimbreó los cimientos de la añeja grada heliopolitana, en la que Rafael Gordillo se veía obligado también a levantar la mano para responder a los vítores de la hinchada...
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