Con menos brío que en otras ocasiones apareció el discurso de Pepe Mel en la previa ante el Zaragoza. Y es que el técnico, ante la euforia desatada en el entorno con las tres victorias consecutivas, quiso rebajar el tono y recordarle a sus jugadores que sin trabajo no se consiguen los resultados. La cultura del esfuerzo que tanto se demanda para la educación española adaptada al mundo del fútbol.
"Esto es un triunfo de los jugadores. El entrenador siempre está en manos de ellos, para lo bueno y para lo malo. El mérito que haya podido tener junto a mi grupo de trabajo es haberlos convencido de que son un buen grupo que podía hacer bien las cosas en Primera. La solidaridad y las ayudas que hay en el campo es cosa de ellos y todo esto es un premio al trabajo. La afición del Betis debe estar orgullosa de esta plantilla"...
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