No han sido especialmente afortunados aquellos que se marcharon, en su mayoría a la fuerza, descartados del Betis. En los últimos tiempos, la tónica general ha sido salir de La Palmera para recalar en un equipo de inferior categoría. Tal vez el Betis no haya sido el mejor escaparate estos años o tal vez se trate simplemente de mala suerte. Sea como fuere, parece que los que se marchan del club heliopolitano están destinados a jugar en equipos modestos o emprender aventuras exóticas.
Desde Joaquín, el último que dio un paso adelante (se fue al Valencia), el destino general de los ex jugadores béticos han sido equipos de la Segunda División española o semidesconocidos conjuntos extranjeros.
Sin ir más lejos, los últimos en marcharse Arzu, Juande y Rodri, han recalado en el Gimnástic de Tarragona, el Guadalajara, o el Westerlo belga. Por Arzu no cuajó el presunto interés del Borussia Mönchengladbach alemán, igual que por Fernando Vega no terminó de decidirse el AEK de Atenas, entrenado por Manolo Jiménez...
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