Dentro de los clubes de fútbol, el más importante gestor de sus recursos humanos es el entrenador. Bien es cierto que hay muchísimo más personal en una institución deportiva, pero son los jugadores los empleados sobre los que se centran todas las miradas, los que determinan el rendimiento deportivo de la entidad y en definitiva los que influyen en la calificiación de éxito o de fracaso de una temporada.
Siempre he pensado que el buen entrenador se define sobre todo por conseguir la mayor eficacia de los jugadores que tiene a su disposición. Sus recursos humanos, con sus limitaciones y virtudes, deben poder conseguir el objetivo que se les marque. Hay entrenadores que “hacen buenos” a jugadores que nunca pensábamos que pudieran rendir a un alto nivel: seguro que a todos se nos viene a la cabeza el Betis recién ascendido de Lorenzo Serra Ferrer, que sacó un rendimiento excelente a jugadores de un nivel modesto, como eran los Jaime, Josete, Ureña, Cañas y sobre todo, Olías, que se encumbró con un extraordinario gol al Sevilla F.C. en un precioso derbi en el Pizjuan que acabo 1-3 a favor de nuestro equipo...
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